Tras ese recorrido de cosas que cambian, se desvanecen o se transforman, el libro cierra con un mensaje profundo y sencillo:
“Solo algo perdura para siempre: el amor que tengo por ti.”
Es un final que abraza, que calma y que da sentido a todo lo anterior. La vida está llena de transformaciones, pero hay un hilo invisible que nos sostiene siempre: el amor.
Leer Cosas que vienen y van puede convertirse en un ritual precioso en estos días previos al inicio de curso. Os recomiendo leerlo juntos, sin prisas, dejando que los peques toquen las páginas transparentes y descubran cómo las cosas cambian y se transforman.
Después, podéis invitarles a dibujar o nombrar sus propios “cambios”: qué cosas dejan atrás (por ejemplo, la guarde, las siestas largas, estar en casa con papá o mamá) y qué cosas nuevas llegan (el cole de mayores, nuevos amigos, nuevas aventuras). Esto les ayuda a poner palabras e imágenes a sus emociones y a mirar los cambios no como pérdidas, sino como transformaciones.
De esta forma, el libro no solo se disfruta como lectura, sino que se convierte en una herramienta de acompañamiento para que el inicio del cole sea vivido con más serenidad y confianza.